Sonidos Freaks

9 diciembre, 2005

“NO QUISE QUEDAR COMO QUERIENDOMELA LEVANTAR”

Filed under: People and society — varsao @ 5:04

 
 
Vale empezar este análisis con la cita que lo inspiró, del Minuteblog de Joey:

"…no me animo a pedirle el mail; con todo lo indicada que era la situación, no
quise quedar como queriéndomela levantar, aún siendo ella la que mostraba esas
intenciones"
 
¿Qué es lo que hace que sintamos eso? ¿Cobardía (me agarra la taquicardia, me pongo
colorado)?, ¿miedo al rechazo (ya me tiré antes y reboté)?, ¿algún trauma infantil (iba con mamá por la calle cuando tenía 4 y una señora muy fea y maloliente me besuqueó todo por lo lindo que era)?, ¿baja autoestima (no es a mí a quien mira, no puede ser cierto)?, ¿todo eso junto (!!!)?
Lo irónico es que después de estas experiencias de falta de puesta en juego de nuestras intenciones, la frustración que nos invade es profunda, lo cual no deja entender cuál es el beneficio de callarse la boca y quedarse sin saber qué hubiese pasado. Lo que queda es siempre centenares de veces más negativo que cualquier cortada de rostro. El no saber si la oportunidad realmente existía, el no tener certezas, la incertidumbre es mortal. Y aún peor la sensación de que uno no tuvo los huevos de jugarse, no importa cuán fácil o difícil nos parezca la situación, o si "se podía" o no decir algo en ese momento. Capaz yo en la situación de la librería de Joey hubiese actuado y Joey hubiese actuado en mi situación de la calle Congreso, no es el punto. El punto es sentir eso cuando se da la oportunidad de hacer algo con alguien que te gusta.
¿Qué es lo que determina qué se puede decir o qué no? ¿Acaso estamos actuando para
una Asociación Reguladora de las Interacciones con Desconocidos (ARID) y hay reglas que nos dicen que no se puede decir un piropo, pedir un teléfono, invitar a salir, o
simplemente sonreir en determinados contextos? Algo me dice que para quienes padecemos este Síndrome de NSPD (No Se Puede Decir) los contextos son todos y la
posibilidad de exteriorizar nuestro verdadero deseo no se da NUNCA
El pensador HAM dijo acerca de esto de "no quedar como queriéndosela levantar":
 
"Eso es lo que falla, hay que quedar como queriéndosela levantar"
 
Si yo tengo hambre voy y agarro comida de la heladera o de donde haya o voy al supermercado y la compro. Mmmh, a menos que yo sea un bebé y me ponga a llorar para
que me la den…
Suele ser "lógico" que si quiero algo del otro (en este caso una interacción que vaya
más allá de los segundos o minutos que el azar me proporciona) deba comunicárselo de alguna manera. Tal vez no directamente con palabras, pero debe existir un modo de que mi intención sea expresada, quede expuesta ante la otra persona. Debo demostrarle mi
interés. Uno puede tomar lo de "levante" como algo peyorativo y no querer ser parte
de ese tipo de acción, pero en nuestro afán por inventar excusas que nos eximan de
encarar el "problema", cualquier cosa que digamos la consideraríamos como un burdo
levante.., así que mejor shhhhhhh a seguir caminando en silencio y a hacer las cosas
que uno estaba haciendo que no es cuestión de parar por seguir los deseos o anhelos
internos, ¡¿dónde se ha visto?!. Si me tenía que tomar el 19 a Once y está esa chica
preciosa ahí en la parada esperando el otro colectivo, y bueno, que se joda yo tengo
que ir a Once así que que siga mirándome pero yo me voy porque "debo" hacer lo que
tengo que hacer…
Obviamente para cuando llego a Once no sólo no me acuerdo a qué carajo iba sino que
ya entré en un estado de crisis tal que ya no sé ni para qué salí de mi casa, para qué trabajo, cómo me llamo o si tengo frío o calor. Y aquí de nuevo tenemos enfrente la prueba esa de la asquerosa sensación post-fracaso que es teóricamente peor que cualquier sensación de fracaso basada en hechos reales (= haber fracasado tras haberlo intentado). De hecho, las veces que uno ha tomado coraje y lo ha hecho, se comprueba fehacientemente que la sensación post-tirada a pileta casi no conlleva rastros de negatividad sino hasta una pizca de alegría por el hecho consumado y la toma de posición del rol masculino de levantador que uno ejerció por un momento.
Ponerse en rol…
Joey comenta:

"Estas situaciones las echamos a perder y siempre nos terminamos lamentando. No sé si 

por cagones o caprichosos, pero preferimos quedarnos con el misterio y que el mundo siga su curso normal".


La patología es la misma: lo "normal" es lo establecido, lo pautado, lo que estábamos
haciendo antes de que la situación se modificara por la aparición de ELLA. De algún modo estamos negando que ELLA apareció y nos cagó los planes. De alguna manera lo nuestro es una incapacidad de adaptación a la nueva situación. Es quedar descolocados por completo cuando no se sigue la pauta. Me pasó con la chica que me miraba, yo lo que esperaba era que bajara la mirada, casi sin registrar la faceta real de lo que estaba sucediendo en ese momento que era comunicación pura. Ese no asumir lo que está sucediendo por la extrañeza de la percepción, hace que siempre sea tarde para cuando ya pudimos asimilarlo. Me pregunto: si nos pasara todos los días algo parecido, ¿terminaríamos aprendiendo y actuando sólo en base a nuestro deseo?. Pues eso  NUNCA lo sabremos.
La espontaneidad versus el análisis mental juegan la pulseada y algunos caemos
derrotados por el segundo de los contrincantes. Como cada cosa nos genera algo significativo y no es sólo "una cosa más", el resultado es que nos importa. Y ese resultado se traduce de miles de formas, siendo ésta una de ellas, todo lo que importa invoca reflexión, y hay veces que meter mente donde va víscera no lleva a ningún resultado satisfactorio.
Algunos necesitamos una rotura de hielo para poder dejar salir a nuestro yo interno
que clama por expresarse, otros, como el pensador BED, tiene el rompehielos pero la temperatura ambiente es tan baja que se le congela el agua en 25 segundos. Otros se
mandan la cagada y cuando tienen una segunda oportunidad vuelven a repetirla, lo cual
es doblemente frustrante. Parece ser común que un amigo rompepelotas llegando justo
al lugar de la interacción (y convirtiéndose sólo por un minuto en nuestro salvador) y evitándonos el estrés de tener que jugarnos suele ser moneda corriente… (Sí, estoy tirando puntitas de todas las experiencias pasadas que me persiguen, como dice La 5ta Estación, "A cada paso que doy me vuelvo a encontrar fantasmas del pasado". Me parece que voy a tener que abrir ese archivo de Excel y postear una por una estas odas a la idiotez..)
El pensador BED nos proporciona este estudio sistemático
del fenómeno:
 
"Propongo que se trata de un principio de inseguridad fundado en resultados
estadisticos despues de varias observaciones. Esto es: la observación deja
ver que las probabilidades de éxito son generalmente pequeñas (en proporción
inversa con el índice de belleza, más belleza -> menos probabilidades de éxito tal que en 10 el lìmite tienda a menos infinito, aunque la lógica estadística diga que es una cuestión de combinaciones) Sin inseguridades, sólo bastaría el deseo de cambiar de un marco de referencia casual o uno con iniciativas sociales. Aunque las probabilidades de éxito antes de la jugada sean iguales, el solo intentarlo cambia este marco de referencia: las variables externas fuera de control (no todas observables) intervienen y alteran los resultados. Con intentar quiero decir pasar a un plano evidente que la intención cambió, y efectivamente uno está ‘queriendosela levantar’ (evidente, pero puede ser de forma implícita. La idea es que ambos esten en el mismo marco de referencia)
Ese sería mi análisis simple y absolutamente inaplicable en el mundo exterior, jaja, porque si tengo un principio de ataque de pánico la mente se me nubla y los resultados son cualquier cosa, salgo de la situación y después (quizás 5 ó 10 segundos después) me doy cuenta de lo que (no) hice y me siento un total inepto social.
Es complejo. Aunque he fallado también en esas situaciones, hay veces donde
el principio de ataque de pánico no interviene, y es cuando la velocidad de
lo que sucede es muy rápida y la espontaneidad real antecede a cualquier
otro proceso."
 
Gracias BED, simplemente fabuloso.
Esa última frase me recuerda a la chica del subte, que se me apareció de la nada
preguntándome por su ubicación geográfica. Así es, la rapidez del suceso evita que las barreras de uno caigan por lo que la cosa sale espontánea, claro que espontánea dentro del marco de interacción habitual y no en el rol de macho levantador que nos facilitaría el trabajo. O sea, hasta puedo hacer chistes y seguir la charla, pero eso es sólo porque la rapidez de los hechos evitaron hasta que registrara que la chica era linda y mi deseo era volteármela en vez de informarla sobre la estación…
Una vez que veo que es linda, que aflora mi deseo… se complica.
 
En definitiva, lo logré: escribí como una hora y este análisis no llega a ninguna conclusión ni da ninguna solución ni nada de nada. JAJAJA, tal vez pienso que alguien lo leerá y llegaremos a algo juntos…
 
Seba

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